Mostrando entradas con la etiqueta Daniel Coronell. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Daniel Coronell. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de febrero de 2010

SALUDCOOP, La verdad tras el negocio!.

¿Dónde está la bolita?
Por Daniel Coronell



El prodigioso crecimiento de Saludcoop, y de sus similares, ha ocurrido en los mismos años en los que se evidenció la crisis del sector salud.
Sábado 30 Enero 2010

Mientras el gobierno expide decretos funerarios contra el ya deficiente servicio de salud que reciben los colombianos, los intermediarios se enriquecen astronómicamente. De las 100 empresas más grandes de Colombia, cinco son intermediarias de la salud.

La más grande de ellas se llama Saludcoop y ocupa el lugar número 18 en el ranking de las mayores empresas del país. Saludcoop nació en 1994 con 2.500 millones de pesos de capital y de acuerdo con el informe publicado en mayo por SEMANA -basado en las cifras declaradas-, hoy cuenta con un patrimonio de 439.391 millones de pesos. Lo cual quiere decir que en estos 16 años ha multiplicado 176 veces su tamaño.

El prodigioso crecimiento de la compañía, y de sus similares, ha ocurrido en los mismos años en los que se evidenció la crisis del sector salud.

En contraste con el colapso de la medicina que reciben los colombianos, Saludcoop no ha parado de crecer, incluso devorando a sus competidores. Hace un tiempo compró otras dos EPS llamadas Cafesalud y Cruz Blanca. Tiene su propia red de clínicas, unidades de imágenes diagnósticas, laboratorios clínicos, ópticas y una empresa especializada en el suministro de medicamentos y productos hospitalarios.

Para asegurarse de que la plata sólo salga de un bolsillo para entrar en otro, Saludcoop es dueña de Work & Fashion, que produce confecciones hospitalarias y deportivas. Los pacientes y los visitantes de sus clínicas consumen los alimentos preparados por su compañía Health Food. El mantenimiento de sus equipos lo encarga a Bio Rescate, otra sociedad de su grupo. La ropa hospitalaria es lavada por Impecable, su lavandería de sábanas y prendas nosocomiales. Las medicinas se las compran a su empresa Epsifarma, para ganar también porcentaje sobre el ibuprofeno y otras efectivas drogas recetadas a los pacientes de Saludcoop. Claro está que el valor es negociado previamente con los laboratorios por su compañía Pharma 100 S. A., con el propósito de obtener los mejores precios para la organización.

Pero ahí no para el negocio. Sus propios trabajadores dejan un porcentaje en las arcas de Saludcoop por el honor de trabajar allí: Serviactiva, su precooperativa, le suministra el personal de servicios generales. Quienes laboran en servicios médicos son contratados por Cuidados Profesionales. Los vigilantes vienen de su empresa Orientación y Seguridad Ltda. Audieps se encarga de la auditoría de calidad y si un usuario tiene algún reclamo para hacer, será atendido por el amable Call Center del grupo, llamado Contact Service.

Mientras usted lee esta columna, la batería de abogados de Saludcoop mirará con lupa para encontrar un motivo para demandarme por haberme atrevido a contar estas verdades. Esa labor seguramente se iniciará con la juiciosa pesquisa de Jurisalud.

Y para cumplir con la ley que establece que las cooperativas deben destinar parte de sus ingresos a la educación, Saludcoop es dueño del Colegio Los Pinos de Bogotá y mantiene el no menos pedagógico Instituto Saludcoop de Golf que, desde su bonita sede en el norte de Bogotá, instruye a niños y adultos en la práctica de este popular deporte. Las ventas de Saludcoop en el año 2008 se acercaron a tres billones de pesos. Su utilidad operacional aumentó un 184 por ciento en relación con el año anterior. Y seguramente podría haber tenido ganancias aún mejores si sus proveedores -que en buena parte son sus propias empresas- le hubieran cobrado un poquito más barato los numerosos suministros y servicios.

Uno de los principios fundadores del periodismo de investigación señala que para encontrar la causa de un problema hay que seguir la plata.

Al gobierno no se la ha ocurrido pensar que el derrumbe de la salud puede encontrar explicación en la desmedida ambición de los intermediarios y en la pasmosa inactividad de la propia administración que lleva casi ocho años aplazando la solución (y rebajándoles sanciones a estos pulpos).

No, para ellos, el costo lo deben asumir los trabajadores colombianos que después de pagarles cada mes el 12,5 por ciento de sus salarios a las EPS, absurdamente reclaman que esas compañías cumplan con su parte del contrato.

jueves, 3 de julio de 2008

Daniel Coronell


El ‘boomerang' de Tasmania



Qué pasó, se pregunta Daniel Coronell, con la retractación que hizo el confeso paramilitar ’Tasmania’ y que en su concepto, es un escándalo más grande y grave que la Yidispolítica.

Esta ’patrasiada’ de ’Tasmania’ probaría que allegados al Jefe de Estado "estarían comprometidos en un plan para desprestigiar a la Corte Suprema de Justicia y detener las investigaciones por la para-política", dice Coronell.

’Tasmania’ también denunció que detrás del complot contra la Corte Suprema de Justicia están el hermano menor del Presidente, Santiago Uribe, y su primo, el ex senador, Mario Uribe, hoy detenido en la Picota por presuntos nexos con paramilitares.



Martes 1ro de julio de 2008


Va a tener algo de cómico ver al gobierno en la tarea de destruir al mismo testigo que quisieron acreditar, y que con su retractación se vuelve contra ellos.

Mientras el Presidente arma la cor-tina plebiscitaria para tapar el cohecho que permitió su reelección, un escándalo –tan grave como la yidis-política, o tal vez mayor– se cierne sobre el gobierno. La retractación del paramilitar conocido con el alias de ‘Tasmania’ probaría que allegados al Jefe de Estado estarían comprometidos en un plan para desprestigiar a la Corte Suprema de Justicia y detener las investigaciones por la para-política.

José Orlando Moncada Zapata, alias ‘Tasmania’, y su vecino de celda Iván Roberto Duque, alias ‘Ernesto Báez’, mencionan como partícipes de ese complot al hermano menor del Presidente, Santiago Uribe Vélez, y al primo del mandatario Mario Uribe Escobar, hoy detenido.

Según los paramilitares presos, los señores Santiago y Mario Uribe estarían detrás de la iniciativa contra los magistrados que investigan a los para-políticos. En ese plan habrían participado, también, el abogado de ‘Tasmania’, Sergio González, y el narcotraficante Juan Carlos Sierra, alias el ‘Tuso’, recientemente extraditado por orden del gobierno.

Casualmente, el hermano del Presidente es vecino de finca del abogado Sergio González en La Unión (Antioquia), y el ex senador Mario Uribe ha tenido negocios de tierras con el ‘Tuso’.

De acuerdo con la versión de ‘Tasmania’, por instrucciones del abogado González, firmó una carta dirigida al presidente Uribe donde aseguraba falsamente que el magistrado auxiliar de la Corte Iván Velásquez le había ofrecido beneficios para que implicara al mandatario –de manera igualmente falsa– en un atentado contra un jefe paramilitar, cometido en el año 2003.

A cambio de la declaración, el ‘Tuso’ ofreció, entre otras cosas, darle una casa a la mamá de ‘Tasmania’.

La carta de ‘Tasmania’ no fue enviada por correo a su destinatario en la Casa de Nariño. No tiene ningún sello de radicación porque no entró por los canales usuales.

El presidente Uribe recibió el mensaje de manos de la directora del DAS, María del Pilar Hurtado, quien había enviado a Itagüí agentes secretos de la entidad a recoger la misiva. Ella dice que los detectives ejecutaron la labor de mensajería por tratarse de un tema de seguridad del Estado, encargado por el Secretario General de la Presidencia. Y Bernardo Moreno afirma que la mandó a traer porque alguien le avisó por teléfono que una correspondencia determinante estaba en esa cárcel. Él recuerda claramente la importancia de la carta, pero –curiosamente– ha olvidado quién fue la persona que llamó a advertirlo.

Una movilización estatal de ese tamaño es por lo menos exótica para transportar la carta de un reo al Presidente de la República. El gobierno usó localmente la carta en función de deslegitimar el proceso de la para-política, mientras en Estados Unidos reclamaba las investigaciones como un resultado de la seguridad democrática. El Jefe de Estado le atribuyó total credibilidad a ‘Tasmania’ porque “se ratificó en la Fiscalía”. Su nombre ingresó a los comunicados de la Casa de Nariño y pronto se empezó a hablar de un “magistrado manipulador montando una maniobra contra el Presidente”.

Súbitamente ‘Tasmania’ era un bandido creíble. Incluso lo pusieron a dar una entrevista radial a Vicky Dávila, cuyas respuestas leyó sin apuro de un papel porque –según él dice ahora– el cuestionario había sido preparado minuciosamente por el abogado Sergio González. Por eso va a tener algo de cómico ver al gobierno en la tarea de destruir al mismo testigo que quisieron acreditar, y que con su retractación se vuelve contra ellos.

Tal vez lo traten como a Yidis Medina quien, según la versión oficial, ha sido una hampona antes y después de su paso por el Congreso, pero tuvo un único momento de lucidez ética cuando “desinteresadamente” alzó su mano para aprobar la reelección. O tal vez tengamos que votar otro referendo para borrar estos hechos.